La reserva ecológica Antisana tiene una superficie de 120.000 hectáreas y se ubica entre las provincias de Napo y Pichincha, al sureste de Quito, en la cordillera oriental de Los Andes. Tiene el mismo nombre que el volcán Antillana que es el cuarto volcán más alto del país. La reserva se encuentra rodeando a este imponente volcán.

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En la reserva podremos encontrar tres clases diferentes de formaciones vegetales como son el páramo, las húmedas tropicales y las de vertientes de cordillera. En los páramos se destacan las almohadillas, orquídeas, chuquiraguas, musgos, pantza y puma maqui, y en las vertientes de cordillera sobresalen el aliso, nogal, cedro, puma maqui, arrayán blanco, canelo, aguacatillo y motilón, entre otros.

Podremos observar también algunos mamíferos como el conejo, el zorrillo, el venado de cola blanca, el lobo de páramo, el puma, la danta, el oso de anteojos y algunos monos y unas cuantas especies más. Hay también muchas aves y se han identificado unas 78 especies entre las que se pueden destacar el cóndor, pava de monte, cuscungo, bandurria, gallareta, lechuza de campo y de campanario, patos, curiquingue, perdiz grande, golondrina, colibrí estrella, chunquis y zumbador, son algunas de ellas.

Entre los lugares interesantes que podemos visitar en esta reserva están la laguna Micacocha, la laguna de Santa Lucía, la laguna de la Muerte Pungu, la laguna de Secas, el flujo de lava de Antisanilla, el Tambo, las cuevas de Jumandi, la cordillera de Guacamayos y los barrancos o farallones del Isco. Sin dudas que son muchos los atractivos que ofrece esta reserva para el visitante.